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REPORTAJE
A LIC. M. CRISTINA VILA |
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Publicado en Revista
de la Asociación de Psicólogos de BS AS
- 1986 |
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GACETA
PSICOLÓGICA se entrevistó con María
Cristina Vila, psicóloga que se desempeña
como miembro asesor de la Secretaría de la
Mujer en el área de Violencia hacia la Mujer.
El hecho de que la palabra psicológica pueda
circular acerca de un problema tan bastardeado y muchas
veces superficialmente tratado, puede ayudar a echar
luz y a plantear las reflexiones que hacen falta en
ese terrible problema. La víctima más
evidente es la mujer golpeada, que es también
un síntoma de cierta difundida violencia, esa
que se ha convertido, en numerosos casos, en el sistema
de relación privilegiado en el ámbito
de la familia. |
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GACETA.-Ser convocada por
un juez en calidad de “testigo experto”
es algo que a los psicólogos todavía
nos resuena como ajeno.¿Qué significa
exactamente?
MARIA CRISTINA VILA - Los jueces
pueden requerir la presencia de un psicólogo
para que actúe en el rol de testigo experto
en una causa de una mujer golpeada para que a través
de su declaración se comprenda el síndrome
de la mujer golpeada. Es decir que el testimonio del
psicólogo no es sobre su conocimiento de la
mujer golpeada, procesada por homicidio del cónyugue,
sino sobre los aspectos psicológicos de esta
forma de violencia intrafamiliar. La utilización
de un testigo experto es una práctica común
en ciertos países; ha comenzado a realizarse
por primera vez en el nuestro. En mi caso, debido
a mi especialización en el tema he intervenido
en el proceso para prestar las declaraciones mencionadas.
Tradicionalmente, en homicidios no perpetrados por
mujeres golpeadas las explicaciones sobre la ideología
subyacente eran dos : insanía y autodefensa.
En el caso de las mujeres golpeadas hay aspectos nuevos
a considerar desde los últimos desarrollos
de las investigaciones psicológicas. Mi responsabilidad
fue ilustrar al juez sobre las causas que le impiden
a la mujer golpeada “abandonar” la relación
conyugal y que la sitúan en la escena del homicidio.
G.P.-¿Cómo fue la convocatoria?
M.C.V..- Como te contaba no presté
una declaración de conocer a la mujer golpeada
sino que acredité mi carácter de experta
y desarrollé conceptualmente “el síndrome
de la mujer golpeada”, “el ciclo de la
violencia conyugal”, “por qué no
se dejan las relaciones de golpes”. Aclaré
con precisión para el magistrado aspectos absolutamente
específicos de la vida de las mujeres golpeadas.
G.P.-¿Qué trayecto recorriste
hasta llegar a especializarte en el tema?
M.C.V. - Desde el espacio de la teoría
de la familia investigué diferentes modalidades
de estructura conyugal. Esto implica no sólo
una revisión de las funciones que cumplen concretamente
los cónyugues en el interior de la familia:
tomar decisiones, criar a los hijos, realizar las
tareas hogareñas, realizar aportes económicos,
brindarse apoyo emocional, sino cómo el cumplimiento
de esas funciones se articula con las modalidades
de comunicación que son socialmente estimuladas
para cada rol genérico. Todo lo mencionado
tan sucintamente permite ahondar aún más
la temática de la estructura conyugal en sus
diferentes organizaciones y conflictos Investigué
desde el polo de las parejas simétricas, igualitarias,
por ejemplo las parejas donde ambos tienen una carrera
u otras parejas con roles genéricos transicionales-
nuevos, ”progresistas”- hasta las asimétricas
(con la depositación del poder en un cónyugue,
muchas de las cuales son violentas). A todo esto debe
sumarse un trabajo teórico y clínico
de muchos años en el campo de la psicología
de la mujer que me permitió introducirme a
la problemática de los ataques al cuerpo de
la mujer, acoso sexual en el trabajo y otros. En un
gran esfuerzo de síntesis estructuré
un Proyecto de Investigación-Acción
a Mujeres Golpeadas.Concurrí en 1984 a Holanda,
donde un grupo internacional-interdisciplinario de
los especialistas más destacados del mundo
me brindó su asesoramiento. Con el Proyecto
ya en marcha participé en 1985 en la Reunión
del Fin del Decenio de la Mujer para Naciones Unidas
(en Kenya, Africa), de un encuentro exhaustivo sobre
las modalidades teóricas, técnicas,
asistenciales de esta temática para cada país.
En 1986, por invitación del Consejo Tejano
de Violencia Familiar participé en entrenamientos
para expertos en el tema y visité centros de
violencia, con especial énfasis en los refugios
para mujeres golpeadas y sus hijos.
G.P.-¿Cuál es el ámbito
en que desarrollás tu Proyecto de Asistencia
e Investigación?
M.C.V. -Comencé a coordinar
tareas docentes en la temática en el Servicio
de Psicopatología del hospital Piñero.
Desde el 85 docencia, investigación y asistencia
se realizan desde un proyecto con sede en la Escuela
de Salud Pública, Facultad de Medicina, UBA,
a partir de un auspicio de la Oficina Panamericana
de la Salud.
G.P.-Muchas veces se habla de lo interdisciplinario,
sin que alcancemos a llevarlo a la acción ¿Cómo
es tu experiencia en este campo?
M.C.V. -En las situaciones de violencia
familiar se juegan conjuntos de decisiones que requieren
la participación de abogados, asistentes y
psicólogos. Abogados y asistentes sociales
no pueden actuar sin que los psicólogos desempeñemos
nuestro rol, ya que las mujeres golpeadas necesitan
mayoritariamente un contexto de elaboración
psíquica de su problemática. Es imposible
no requerirnos mutuamente ante cada caso.
En nuestro equipo de trabajo en la Escuela de Salud
Pública, una psicóloga está realizando
una primera entrevista a una mujer golpeada. Esa mujer
experimenta una crisis cuyo punto central puede girar
en torno a las amenazas que recibió de su cónyugue
(ser expulsada del hogar, no poder ver a sus hijos,
no recibir dinero para la comida). En un caso así,
la psicóloga invita a la abogada del equipo
a dar la información legal necesaria para esclarecer
la situación de amenazas. También suele
ser necesario que una asistente social realice su
aporte, ya que esa mujer puede necesitar una guardería
para sus hijos debido a que planifica conseguir trabajo
que le permita mantenerse después de su separación.
Y luego necesitará volver a una entrevista
siguiente con la psicóloga para pensar su crisis
y sus recursos frente a la misma. Probablemente sea
orientada a participar en un grupu de ayuda mutua
para mujeres golpeas, también coordinado por
una psicóloga.
G.P. -¿Qué ocurre cuando un
psicólogo, con formación orientada hacia
la clínica, intenta acercarse a esta temática,
que requiere un enfoque predominantemente psicosocial?
M.C.V. -Muchos psicólogos
se sienten motivados para trabajar en la temática,
pero carecen de un entrenamiento a través del
cual esto sea posible.
Ese entrenamiento incluye aspectos teóricos
acerca de las mujeres golpeadas, sus compañeros
agresores y las dificultades de los hijos y aspectos
técnicos de modalidades de intervención
apropiadas para estas situaciones.
Por lo que es importante que junto a la formación
clínica el psicólogo tenga acceso a
“especializarse” a través de seminarios
de post-grado en esta problemática.
G.P. -¿La creciente difusión
de la problemática de violencia familiar, ha
redundado en un aumento de la conciencia comunitaria
acerca del mismo?
M.C.V. -Así es, la demanda
asistencial especializada-privada e institucional-
crece día a día. Esta demanda no parte
sólo de las mujeres golpeadas sino de sectores
oficiales y privados que necesitan psicólogos
especializados para cubrir demandas que son específicas.
Este es un momento de apertura de un campo clínico
delimitado que requiere, sin lugar a dudas, de nuestro
aporte profesional. |
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