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  Violencia familiar
  Este espacio se centrará e ilustrará la relación entre el Estrés Post-Traumático y la Violencia Familiar.
 
En la violencia del hombre hacia la mujer entre las respuestas más comunes se encuentran el miedo, la indefensión aprendida, y el trastorno de stress post-traumático.

El miedo sería la respuesta más importante para quienes han experimentado violencia por parte del compañero. El cual se daría principalmente de dos maneras:

1. miedo a quedarse y ser golpeada nuevamente, y
2. miedo de irse, ser atrapada y recibir aún mayor violencia.
Otros miedos son: a la pérdida, al rechazo, al abandono, a estar sola.

El stress ha sido relacionado con la violencia. La violencia relacionada con el stress ha sido asociada con enfermedades físicas y trastornos psíquicos.

El PTSD (Trastorno de Stress Post-Traumático) (TEPT en castellano) puede originar ansiedad, depresión y embotamiento. Condiciones altamente prevalecientes en la violencia conyugal.

Veremos cómo la violencia del cónyuge no sólo afecta a la víctima de la violencia, sino que tiene consecuencias en los niños expuestos a la violencia y en la sociedad en su conjunto.

Descripción del Ciclo de la Violencia Conyugal (Ver)
David Dukes and Jean Stapleton in a segment of "All in the Family."
  VIOLENCIA FAMILIAR: MUJERES GOLPEADAS II
By APDH. 1996. Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.


MODELOS DE TRATAMIENTO PARA HOMBRES QUE GOLPEAN
Un análisis profeminista
David Adams. Traducción María Cristina Vila




REFLEXIONES SOBRE MODELOS TEÓRICOS DE VIOLENCIA

T: Por qué piensa que golpea a su mujer?

P: Por inseguridad. Creo que viene de muy atrás... mi padre también era alcohólico.Atacaba a mi madre sin motivo. Me fuí de casa cuando tenía 17, mi matrimonio duró 2 meses. Ella estaba embarazada. Siempre fuí inseguro con las mujeres.

T: Esto me ayuda a entender por qué ud es inseguro, pero no por qué ud golpea a su esposa.

P: A veces tomo las cosas de manera equivocada, sobredimensiono mis respuestas debido a mi inseguridad. Mi mujer diría que soy como una bomba de tiempo dispuesta a explotar. Ella puede decir algo y yo no reacciono en el momento, pero entonces al día siguiente o unas horas después me pongo realmente a pensar en eso y me siento una mierda.

T: Muchas personas se sienten inseguras pero no son violentas. Me interesa saber: cómo ud toma la decisión de pegarle a su mujer- y de hacer algo ilegal- a pesar de sentirse inseguro?

P: Nunca pensé realmente de esa manera, como una decisión.

T: Claro, ud está hablando como si su violencia fuera el resultado directo de su inseguridad, o algo que ella dice o hace.

P: Sí, ud tiene razón. Pero todavía pienso lo que me dijo sobre la decisión. Honestamente nunca lo había pensado así antes, estoy confundido. Voy a tener que pensarlo.

T: Y qué espera para hacerlo?

P: Qué quiere decir?

T: Me refiero, ud espera dejar de sentirse inseguro antes de dejar de ser violento?

P: Sí, supongo que espero eso.

Este diálogo forma parte de una sesión tomada en Emerge.
El paciente concurrió a Emerge los siguientes 3 años para terapia individual y de pareja con su esposa. En esta sesión se desafió el modelo de comprensión que Jack tenía de su propia violencia.

El terapeuta "formal" de Jack había interpretado sus conductas abusivas como relacionadas con la bebida, y con sentimientos no resueltos provenientres de una crianza con deprivación emocional, y a los modelos comunicacionles pobres entre Jack y su esposa. Se había progresado en reducir el nivel de alcoholismo de Jack y éste se había puesto más introspectivo, continuaba teniendo "ataques" durante los cuales podía golpear de diferente manera a su mujer.

La experiencia terapéutica pasada de Jack revela un problema común cuando los terapeutas se encuentran con golpeadores. El problema es que la conducta de golpes no se identifica como el problema básico del tratamiento sino como un síntoma de problemas mayores- generalmente subyacentes-. El resultado de esta denominación del problema es que le da al golpeador el mensaje de que su no violencia es negociable- dependiendo de su habilidad o motivación para mejorarse a sí mismo-, desarrollar insight, o mejorar sus habilidades de comunicación ( o las de su esposa). El mensaje tácito es que continuará golpeando mientras realiza progresos en esas áreas.

Son mensajes análogos a los que los alcohólicos a menudo reciben de terapeutas ingenuos respecto a la negación, racionalización y excusas para continuar bebiendo.

El trabajo clínico con los golpeadores se caracteriza por varios acercamientos especializados que rutinariamente dan mensajes contradictorios y no-terapéuticos a los hombres acerca de por qué golpean y lo que ellas, sus compañeras, deben hacer para detenerlos. Desde una perspectiva crítica, algunos de estos acercamientos constituyen una coalición con los golpeadores al no hacer su violencia el tema básico o porque implícitamente se legitimizan las excusas de los hombres para la violencia.

Al revisar 5 enfoques clínicos diferentes del abuso a la esposa, enfatizaré cómo las técnicas de cada modelo y su metodología reflejan diferentes supuestos y explicaciones para la violencia hacia la mujer. Al analizar cada modelo, mostraré cómo algunas de estas aproximaciones se coalisionan con los golpeadores al utilizar técnicas que no remiten adecuadamente a la violencia o adoptando modalidades que comprometen negativamente la responsabilidad del hombre por el cambio.

Enfoques clínicos que se analizarán: insight, ventilación, cognitivo, conductista y psicoterapéutico no-sexista. Aunque muchos programas de golpeadores y de terapia individual con golpeadores se consideran a sí mismos eclécticos debido a que usan diversas técnicas, todo programa esá más guiado por un modelo que por otro.
INSIGHT
El modelo del insight es el enfoque tradicional para comprender la violencia. Aunque existen varias posiciones en este campo teórico, el supuesto más amplio es que cieros problemas intrapsíquicos conducen a la conducta violenta. La lista es larga: pobre control de los impulsos, baja tolerancia a la frustración, miedo a la intimidad, dependencia, depresión subyacente, un yo debilitado por un trauma evolutivo. En la bibliografía clínica, los golpeadores son descriptos en términos de personalidad: obsesivo-compulsivo, paranoico, personalidad border, pasivo- agresivo.

En contra de explicaciones únicas, muchos autores han construído tipologías de personalidad para dar cuenta de las distintas combinaciones de factores psíquicos que presumiblemente motivaban cada tipo de golpeador.


Supuesto básico aproximaciones Insight
Es que el golpeador tiene dificultades en el funcionamiento de su yo (baja autoestima, dependencia emocional) que lo llevan a sobreactuar amenazas, reales o imaginarias, de manera violenta.

Dificultades en las funciones yoicas y déficits emocionales se consideran el resultado de tempranos problemas evolutivos tales como rechazo por uno o ambos padres, hiperdependencia de la madre, miedo al padre, fracaso para relacionarse aecuadamente con los pares, etc.

Las terapias del insight buscan ayudar al golpeador a ser más conciente de cómo ha sido afectado por las experiencias del pasado para que pueda aprender a responder adecuadamente en sus relaciones actuales. Se supone que una vez que el golpeador elabora estas situaciones y desarrolla la habilidad para ser más introspectivo, sus sentimientos acerca de sí mismo mejorarán y no experimentará más la necesidad de abusar o disminuir a otros.

En Nueva York hay un programa para golpeadores AWAIC que representa esta perspectiva.

"A diferencia de la imagen estereotipada de macho cruel y sádico, los golpeadores comprometidos en tratamiento en AWAIN son brillantes, hombres que han articulado problemas profundos, yos debilitados y conflictos no resueltos entre la desesperada necesidad del compañero y la bronca que esto produce. La falta de control de los impulsos, y especialmente la falta de habilidad para luchar contra la ansiedad, el resultado es la aparición de la agresión...La tarea principal de la terapia se convierte en asistir al golpeador a comenzar a sentir y luchar con la depresión que acompaña a las experiencias de frustración. El énfasis se pone en la reconstrucción de un yo débil y en el trabajo sobre los conflictos evolutivos tempranos".

Esta implícito en esta aproximación el concepto de que el golpeador tiene un yo frágil que debe ser trabajado antes de que pueda esperarse que renuncie a la violencia y otras conductas de sobrecompensación. Esta concepción de los abusadores se deriva en gran parte de la teoría de la identidad de los roles sexuales que sostiene que las conductas hipermasculinas tienen sus raíces en la necesidad inconciente del hombre acerca de los aspectos psicológicos femeninos de su personalidad. Algunos autores sostienen que emasculación y pasividad se dan en esposos que han sido abandondos por sus mujeres. Auspician un tratamiento no-amenazante: catarsis, resocialización, redefinición de la masculinidad, superación de miedos a la intimidad., recuperación de la estima sexual, y disfrute de la paternidad y la habilidad de cuidar a sus hijos. Aunque estos objetivos generales para los hombres tienen un mérito inobjetable , ninguno se dirige específicamente hacia la violencia hacia la mujer. El énfasis psicodinámico en la hipótesis de la hipermasculinidad ha sido criticado por Pleck debido a que este planteo evita el tema de cómo los hombres son socialmente estimulados para desarrollar valores misóginos y controlar conductas.

La crítica del enfoque del insight no disminuye el valor del insight como una importante dimensión del cambio, pero cuestiona que la práctica clínica dedique un enfásis especial a las interpretaciones psicodinámicas cuando están dándose conductas violentas. Las explicaciones puramente psicológicas de los golpes son seductoras. Parece correcto decir que un hombre es violento porque es emocionalmente inseguro o impulsivo, pero estas razones qué información nueva aportan?

Cuando se refiere a las interpretaciones clínicas del abuso infantil, Gelles observa que las descripciones de la conducta violenta son algunas veces utilizadas por los terapeutas como explicaciones de la conducta violenta. Algunos autores señalan la lisma tendencia con términos como falta de control, pobre control de los impulsos, baja tolerancia a la frustración, que se usan para explicar los golpes a la esposa. Algunos términos como baja autoestima, dependencia emocional y miedo a la intimidad, pueden describir aspectos emocionales de hombres que golpean pero no llegan a explicar la violencia. Muchos hombres que son inseguros, emocionalmente dependientes y con miedo a la intimidad no golpean a las mujeres.

Tan fuerte es la tendencia de los terapeutas a la comprensión intrapsíquica de las conductas que, en algunos intentos por comprender la violencia, ignoran lo obvio.

Por ej., una investigación sobre programas para golpeadores señala para el 90% el aumento de la autoestima como uno de los objetivos de sus tratamientos, mientras que sólo el 14% hace figurar que "el abusador es responsable de sus conductas" como un objetivo importante. Al centrarse la preocupación en la presunta etiología psicológica de los golpes, los terapeutas orientados hacia el insight fallan en comprender la utilidad, la naturaleza pragmática de la conducta violenta y controladora.

Es decir que la violencia del golpeador produce miedo, autoacusación y sumisión en la víctima, la que según ciertos críticos no es meramente coincidente con el abuso físico. Más bien estos efectos son considerados las razones fundamentales para la violencia, más allá de otros problemas que el golpeador pueda tener.

Aunque pueda arguirse que problemas como la inseguridad, dependencia, necesidades infantiles insatisfechas, puedan contribuir al hecho de que algunos hombres utilicen violencia para resolver problemas, trabajar directamente en estos temas no los llevará necesariamente a dejar de ser violentos, ya que reciben complicidad y otros beneficios por su violencia.

Irónicamente, cuando los problemas subyacentes como la inseguridad se convierten en el foco central del tratamiento no sólo fracasa la terapia en confrontar la violencia, sino que también fracasa confrontar las causas inmediatas de inseguridad. La violencia aumenta los sentimientos de inseguridad debido a que aumenta el riesgo de que la mujer deje al golpeador o se distancie de él. Entonces reacciona con más violencia, Por lo tanto la violencia, como el alcohol o el abuso de drogas, se perpetúa a sí misma a menos que sea confrontada de manera directa. Debido a esto, los resultados más tangibles se derivan del análisis de las excusas de los hombres por su violencia aunque al mismo tiempo se incrementan los costos y las consecuencias de la continuación de la violencia.

Una crítica final a las aproximaciones del insight se refiere al supuesto de que las intervenciones terapéuticas debieran ser lo menos amenazantes posibles. Debido a que se piensa que los golpeadores tienen un yo fragil y altamente defensivo, se valida el apoyo como la posibilidad de ayudarlos a desmontar sus fachadas defensivas, a abrirse al cambio.

El apoyo vaidante es innegablemente un importante factor curativo en terapia, un sobreénfasis en dar apoyo y empatía al hombre abusador puede reforzar también su modo de encontrar excusas para su violencia y para proyectar la culpa en su partenaire.

El apoyo validante se convierte en coalición implícita cuando no está acompañado por una persistente focalización en la violencia y un desafío a las excusas que el hombre plantea para la violencia. Cuando hay amenazas y peligro de violencia, los terapeutas no pueden permanecer en otros temas o esperar que el paciente desarrolle insight.Tomarse el tiempo para crear un medio seguro para el golpeador puede implicar muchas veces perpeuar un medio inseguro para su pareja.


Modelo Catarsis
Durante los 60 se "descubrió" la represión de la bronca como motivante de oroblemas tales como la depresión, las úlcerar pépticas, las enfermedades cardíacas, la impotencia sexual y la violencia.

Como antídoto aparece la terapia guestáltica, el grito primal, el psicodrama, que enseñarían las formas más "jugadas" de comunicación.

Se pensó que mostrar la bronca y el resentimiento abiertamente constituiría como un sistema de seguridad para descargas potencialmente explosivas o para contener su conversión en otros síntomas.

Debido a que la violencia es considerada como un síntoma del complejo problema de la represión emocional, las propuestas del modelo de catarsis no son específicas en cuanto a sus intervenciones con los pacientes violentos. Más bien los esposos violentos y sus esposas usualmente son incluídos en grupos heterogéneos de parejas y personas que trabajan los sentimientos reprimidos y las trabas comunicativas. Cuando se cita específicamente un caso de abuso a la esposa, estos terapeutas lo hacen para compararlo con otras formas de no-comunicación o con "juegos". En la mayoría de los casos, las distinciones entre los pacientes violentos y no y entre los perpetradores y víctimas no se realizan.

La creencia de que la agresión verbal disminuye las posibilidades de agresión física no ha sido validada. Distintos autores informan que la catarsis de la agresión- lejos de ayudar a las personas a estar menos enojadas- tiende a hacerse "adictiva para los usuarios".

Estos resultados contradicen a los terapeutas de la catarsis que proponen actos de agresión verbal como un tipo de medida de seguridad contra la agresión física. Su indicación: "pelea honesta" mientras se habla de los sentimientos hostiles entre cónyugues provee un mensaje contradictorio a los pacientes acerca de la aceptabilidad de la conducta violenta.

Los hombresque golpean a sus esposas no necesitan permiso de los expertos para continuar explayando su bronca con poca consideración de sus consecuencias para los otros. En realidad podría decirse que estos hombres son expertos en expresar su agresión y que a menudo necesitan justificar sus airadas expresiones. Desde un punto de vista que incluye la perpectiva nosexista de la violencia se obtienen más beneficios cuestionando las a menudo distorsionadas interpretaciones que los hombres ofrecen de las acciones de sus compañeras.

Por qué uno se enoja y la forma en que lo expresa está muy condicionada por la cultura y el género. Los hombres, más a menudo que las mujeres, pueden constructiva y liberadora la experiencia de expresar hostilidad. Pero las mujeres ubican sus expresiones en el contexto más amplio del cuidado y la responsabilidad por los otros, tienden menos a considerar sus manifestaciones airadas como expresiones constructivas.

Esta terapia de la catarsis ha sido criticada por promover presupuestos sexistas y egocéntricos.

Cuando el crecimiento se considera antagónico del cuidado por los otros y cuando a la responsabilidad se la hace equivaler a la culpa o al "miedo de correr riesgos", la psicología de la autoliberación estimula una postura narcisística.

La manera en que uno elige comunicar las propias ideas, sentimientos y reacciones es muy importante y claramente algunas elecciones son más responsables que otras. La terapia de la catarsis distorsiona la comprensión del crecimiento y la madurez emocional a través de proponer selectivamente ciertas formas de autoexpresión sin confrontarlas con la violencia.
  MODELO DE INTERACCIÓN - MODELO FAMILIAR
El modelo de interacción se asemeja al modelo de la catarsis en el sentido de que considera al abusador y al abusado de la misma manera y en que considera esencial mejorar la comunicación marital para resolver conflictos y terminar con la violencia. Consecuentemente, los miembros de la pareja son vistos juntos o con "otras parejas violentas". Pero los terapeutas de la interacción generalmente no consideran la catarsis como un método apropiado para terminar con la violencia.

Este enfoque se deriva del sistémico.

Neidig sostiene que los golpes son básicamente "una transacción interpersonal" como opuesta a aquella postura teórica en la cual el golpeador sería elúnico responsable de su violencia.

Según la perspectiva de la interacción, los golpes no se caracterizan como el intento de un cónyugue de controlar y dominar al otro, sino como los déficits comunicacionales combinados de la pareja y los intentos de ambos cónyugues para coercionar y provocar al otro.

Esta descripción es 1 ej.:
"El cónyugue golpeador se ubica en el modelo de intercambios coercitivos que construyen la agresión de una parte y la sumisión forzada de otra."

"No importa si marido o mujer inician el desagradable evento, debido a que ambos responden tratando de controlar a la otra persona a través de la escalada de comntarios negativos y amenazas, hasta que uno de los dos pierde el control y surge la fuerza física para hacer que el otro se someta".

"Debido a que la violencia es considerada sólo como un aspecto más del modelo disfuncional que tiene un principio, medio y final arbitrario, se presume que tiene una causalidad circular, no lineal, consecuentemente, las intervenciones terapéuticas pueden y deben dirigirse a todas las partesdlmodelo interactivo y no meramente al foco de las acciones violentas.


El objetivo del terapeuta para cada uno de los cónyugues es identificar y modificar cómo cada uno contribuye al problema circular. Por ej., una sobreinvolucración con los hijos puede ser considerada un factor significaivo que contribuye a las explosiones violentas del hombre, su posesividad, su falta de responsabilidad por los hijos, y sus intentos para dominar. Debido a que se considera que cada cónyugue juega roles muy rígidos en la relación, los terapeutas de la interacción dudan en asignar responsabilidad por la violencia a una parte u otra.

Las categorias fijas como abusador y abusado son rechazadas a favor de categorías presuntamente más neutras como : "parejas abusivas".

Esta tendencia de los terapeutas de pareja a igualar la responsabilidad por la violencia entre la mujer y el hombre es lo central en la crítica nosexista al modelo de la interacción. Los terapeutas de pareja dan mensajes ambiguos y contradictorios al abusador acerca de la responsabilidad que le toca en terminar con la violencia.

Un terapeuta, por ej., puede aparecer proponiendo la responsabilidad compartida por los accesos violentos del marido advirtiéndole a éste que se tome un período off si se siente violento e instruyendo a la mujer para suspender sus argumentaciones hasta que él se haya serenado. Implicado en la adinación de estas tareas pralelas está el mensaje de que la mujer es parcialmente responsable por la subsequente violencia del marido si ella fracasa al reconocer las claves no verbales adecuadamente y no desiste del argumento posterior.

Al asignar a la esposa la tarea de ayudar al marido a controlar la violencia, el terapeuta da un mensaje poco claro a ambos cónyugues acerca de la responsabilidad que el marido debiera tomar por su violencia y sobre el hecho de que si él espera cambios de parte de ella, él debe comprometerse a la no violencia.

No sólo las aproximaciones teóricas interactivas desdibujan las distinciones entre la conducta violenta y la no violenta, sino que también dan el mensaje tácito de que la violencia es la comprensible, aunque desafortunada, respuesta a la conducta de la víctima.

La mayoría de los clínicos que trabajan con golpeadores son conscientes de los intentos de los hombres para excusar o justificar su violencia proyectabdo la culpa en el cónyugue. Un elemento crucial de la estructura defensiva es la habilidad del hombre para definir la conducta de su cónyugue de manera que le sea útil a él. Esto es bastante parecido a la conocida tendencia del violador o del ofensor incestuoso a minimizar la responsabilidad por sus acciones diciendo que la víctima era sductora o que lo dejó hacer.

La investigación sobre lo que dicen los golpeadores muestra que virtualmente toda conducta por parte de la mujer golpeada es considerada provocativa por parte del marido.

Dobash y Dobash nos llaman la atención sobre los supuestos sexistas que subyacen al mito de la provocación.

"El concepto de provocación es insidioso porque lo que realmente se está diciendo es que la mujer no tiene derecho real a negociar con su marido temas tales como el dinero que se gasta, el tiempo que ella pasa fuera de la casa, la cantidad de ayuda que recibe en las tareas domésticas, la libertad para trabajar, o realizar sus intereses si tales negociaciones a él lo ofenden".

Si la mujer continúa negociando hasta el punto en que el hombre ha dicho que se calle, él se reserva la opción a categorizar a su charla de provocadora. Los terapeutas que no son sensibles al sexismo y a la desbalanza de poder en la relación, "compran" la versión masculina más que intentar comprender la perspectiva de la mujer.

Entender lo que dice la mujer desde una perspectiva menos definida por el varón puede revelar que la mujer se repite porque no es escuchada. Cuando los hombres definen una acción como "provocadora", esadefinición no es cuestionada y los terapeutas implícitamente refuerzan los intentos del hombre. Focalizarse en lo que la mujer puede hacer para prevenir la bronca del esposo, no sólo compromete el derecho de la mujer a expresar su propia hostilidad, sino que niega la responsabilidad básica del hombre de expresar sus sentimientos y respuestas de manera no violenta.

Además de ocultar el problema de que se es responsable de la violencia, la psicoterapia de pareja coloca a la mujer golpeada en un vínculo imposible. Se espera que ella sea sincera con sus sentimientos, con sus dolores, e informe de la violencia de su marido, pero hacer todo esto la pondría en una situación de grave peligro. Muchas mujeres golpeadas informan que las sesiones de terapia familiar fueron seguidas de violencia. La amenaza de la continuación de la violencia hace que la mujer golpeada comunique sus sentimientos y preocupaciones de manera indirecta, lo que a menudo es interpretado por los terapeutas de pareja como una falta de compromiso con el tratamiento.

Los terapeutas de la interacción violan su propia lógica siendo selectivos solamente a la violencia como una de las influencias de la interacción marital. Los déficits de la comunicación los ven como un factor contribuyente más que como el inevitable efecto de la violencia. La mayoría de las intervenciones terapéuticas están por tanto dirigidas a mejorar la comunicación de la pareja. Las críticas a este enfoque no niegan que exista un problema de comunicación, pero sí miegan que pueda ser rectificado mientras la violencia o su amenaza persistan. Pero la violencia crea miedo y desconfianza en ambos cónyugues, lo que a su vez determina la manera en que cada uno de ellos se comunica con el otro. A la mujer, el miedo a la violencia le impide comunicar sus propios deseos y sentimientos de manera directa y coherente.

El hombre amplía la complicidad por su violencia pero también perpetúa su miedo a la independencia de la mujer y la no cercanía de ella, lo que refuerza sus intentos de controlarla. La mujer no puede dejar de estar asustada en tanto la amenaza de la violencia está presente. Mientras esro sea así, nadie puede confiar o comunicarse abiertamente con el otro.
MODELOS COGNITIVOCONDUCTISTAS Y PSICOEDUCACIONALES
En contraste con los 3 modelos previos, la aproximación cognitivo-conductista convierte a la violencia en el foco del tratamiento. Más aún, como se considera que la violencia tiene una influencia dominante en la interacción marital, los maridos abusivos son vistos por separado en grupos especializados o en terapia individual para aumentar la posibilidad del hombre de focalizarse en su propia conducta.

Debido a que la violencia es una conducta aprendida, la no violencia puede similarmente ser aprendida, de acuerdo a estos modelos.

Este supuesto se deriva de la teoría del aprendizaje social que considera que problemas de la conducta tales como la violencia son socialmente aprendidos y reforzados por el yo.

Aspectos del autorrefuerzo:
1) la reducción de la tensión corporal hace a la violencia un medio de reducir el stress o ansiedad,
2) la violencia pone temporariamente fin a una situación de incomodidad, aunque las consecuencias a largo plazo continúen produciendo disconfort,
3) la violencia a menudo crea inmovilidad la que es considerada por el golpeador como un acuerdo. La violencia se convierte en una forma de controlar o incapacitar al cónyugue de manera que él se sienta menos amenazado por la independencia de ella y sus posibilidades de dejarlo.

Al reconocer estos aspectos funcionales de la violencia, el terapeuta psicoeducacional señala las consecuencias destructivas y autodestructivas de la violencia y enseña nuevas conductas alternativas.

Debido a que las conductas de golpes son también consideradas como reflejos de ciertos déficits sociales, el trainning en habilidades interpersonales provverá un importante elemento de ayuda al hombre para abstenerse de la violencia. En los programas para golpeadores, las habilidades siguientes pueden ser consideradas centrales para encontrar soluciones no violentas a los conflictos.

"Habilidad para identificar el estado y parámetro de una situación problema, para expresarse e identificar los propios sentimientos acerca de lo que pasa, ser capaz de identificar el punto de vista de la compañera para ofrecer soluciones en las que él y su compañera puedan beneficiarse y negociar un compromiso final... y la habilidad para tomarse un time out en situaciones altamente estresantes".

A través de compartir una filosofía que identifica el aprendizaje de habilidades como fundamentales para el cambio, los programas psicoeducacionales varían en términos de cuáles habilidades alternativas se enfatizan, tales como relajación sistemática o trainning en asertividad.

La enseñanza en habilidades de asertividad para esposos abusivos se basa en la observación de los cognitivistas behavioristas de que a los individuos agresivos comúnmente les faltan estas habilidades.

Ciertos autores han observado, por ej., que algunas personas agresivas confunden la asertividad con pasividad o "ser maricones", mientras que otros justifican su agresión basándose en que son adecuadamente asertivos.

Sonkin y Durphy (1982) señalan que los esposos abusivos a menudo alternan entre fracasar en pedir ayuda o afecto a sus esposas o pedirlo de manera hostil.

La auto-observación, la habilidad del hombre para monitorear sus propias respuestas expernas e internas cuando interactúa con otros, es citada como una habilidad muy importante en programas orientados psicoeducacionalmente. Una técnica para enseñar esta habilidad es encomendar al hombre que lleve un diario en el cual sus ideas, sentimientos y sensaciones físicas durante las situaciones tensas consten y puedan revisarse.

El aspecto racional de este ejercicio es ayudar a los hombres a identificar sus propias claves físicas y emocionales de la violencia.

Ganley (1981) informa que la mayor parte de la violencia masculina es precedida por una charla rabiosa consigo mismo que distorsiona las percepciones de las acciones de su compañera y los lleva a sobrerresponder. Una perspectiva behavioral estricta implica que estas cuestiones irracionales y rígidas puedan ser desafiadas para que los hombres abusivos aprendan respuestas más flexibles y adaptativas a las situaciones conflictivas.

La reestructuración cognitiva para hombres golpeadores: se piensa que es más útil la rehabilitación en un contexto grupal debido a que el grupo de pares dá a los hombres oportunidades para reconocer la respuesta rígida de cada uno y aconsejar maneras alternativas de pensar y actuar.

Además de las difrencias en las que se enfatizan las habilidades sociales, los programas psicoeducacionales varían en la forma en que definen el abuso, algunos lo relacionan con el sexismo y otros evitan el tema. Estos programas psicoeducacionales que no se dirigen al sexismo tienden a considerar el abuso como déficit en las habilidades para manejar el estrés más que como un problema de control sexista. La mayoría de sus intervenciones están dirigidas a ayudar a los abusadores a manejar mejor su bronca, el estrés y las habilidades de comunicción.

Desde una revisión de estas consideraciones, podrían plantearse algunas preguntas hacia esta perspectiva. Pienso que su principal punto débil es que las intervenciones tienden demasiado a reducir el estrés o a manejar habilidades interpersonales y quedan minimizadas las dimensiones del poder y el control sobre la esposa.

A menos que se incorpore la temática de género, las perspectivas que puntualizan el estrés externo o la pobreza de recursos no pueden explicar por qué únicamente las mujeres son el blanco del abuso masculino. Tampoco pueden adecuadamente contestar acerca del hecho de que muchos hombres con falta de recursos interpersonales no golpean a sus mujeres.

Una atención más relevante a la problemática de género revela que la forma en que un hombre enfrenta el estrés e intenta resolver conflictos se dá en una situación específica. Depende mucho del género y status de la persona con la que interactúa, tanto como de su nivel de habilidad. Por ej., algunas investigaciones han demostrado que los hombres escuchan mejor cuando interactúan con compañeros de trabajo varones y otros pares varones más que con compañeras de trabajo mujeres y con sus esposas. Cuándo y dónde los hombres utilizan la asertividad (vs la agresión) es similarmente selectivo.

Las interacciones de los hombres abusivos con la policía, parones, vecinos, y compañeros de trabajo, a menudo revelan que son capaces de respondr de manera conciliatoria o asertiva cuando perciben que esas respuestas favorecen sus intereses.

Puede ser que los hombres elijan no utilizar las mismas habilidades cuando respondan a sus esposas por la misma razón. Estas contradicciones aparentes entre el afuera y el adentro de la casa se hacen más coherentes cuando las examinamos desde el punto de vista de cómo él recibiría más beneficio en la balanza de poder entre ambos.

Más que pensar en un déficit de habilidades, el marido violento. selecciona conductas abusivas que indica que posee un conjunto de habilidades de control.

La educación y la práctica de la propia asertividad y otras habilidades alternativas no inducen necesariamente a los golpeadores para que se detengan en la utilización de sus actividades de control a menos que ese trabajo esté también acompañado por el fortalecimiento de sanciones sociales y legales contra la violencia continua, junto con la atención específica a las expectativas sexistas inherentes. Es vital el timing de las intervenciones terapéuticas. A través de las habilidades sociales, el training debiera ser incluído en un punto del tratamiento como una prevención a largo plazo de la recidiva. Lograr una abstinencia nonegociable de la violencia debiera ser el foco inicial del tratamiento.

Este modelo de trabajo ha provisto comprensión y écnicas. Ha identificado algunos aspectos del yo que refuerzan la violencia y también ha reconocido la necesidad de que existan sanciones sociales y legales importantes de las conductas violentas. Es una perspectiva inadecuada que los terapeutas no integren adecuadaente la comprensión de la violencia que la identifique con sus bases sexistas.
MODELO NOSEXISTA
El golpear a la esposa es una conducta de control destinada a crear y mantener un desbalance de poder entre el hombre que golpea y la mujer golpeada.

Desde nuestra perspectiva, el poder y el control son problemáticas fundamentales, por lo que las intervenciones terapéuticas desafían directamente los intentos del hombre abusivo de controlar a su compañera a través del uso de la fuerza física, de la intimidación verbal y no verbal y del abuso psicológico.

Si lo comparamos con otros modelos, éste define la violencia más ampliamente como todo acto que lleva a la víctima a hacer algo que no desa hacer, le impide hacer algo que desaba hacer, o la asusta.

La violencia no requiere necesariamente el contacto físico con la víctima, debido a que los actos intimidatorios como golpear pardes, amenazas verbales y abusos psicológicos, permiten llegar al mismo resultado. El abuso psicológico incluye conductas que modifican la autoestima de la otra persona.

Estos actos son particularmente poderosos cuando están combinados con violencia física debido a que los controles con "cobertura" sirven para recordarle subliminalmente a la víctima el potencial para la violencia repetida. Los insultos y las acusaciones con mucho enojo. por ej., no son tan asustantes por sí mismas como cuando son "reforzadas" periódica o aún ocasionalmente con violencia física.

Al analizar las acciones del hombre abusador en términos de los efectos de control como opuesto a lo que él manifiesta como sus inenciones, nuestro modelo tiene mucho que aprender acerca de por qué esa conducta pesiste- aún cuando el hombre haya adquirido nuevos recursos o insights. Por ej., decir palabras que enorgullezcan y otras formas de atención positiva son considerados medios muy efectivos de control.

Al hacer que sus expresiones de atención positiva sean "raras" y contingentes a la "buena" conducta de la esposa, el marido abusivo la pone en una posición de tener que ganar arduamente su aprobación. Debido a que esto está acompañado por una rutina de crítica verbal y de "castigo " físico, la falta de aprobación del hombre lo coloca en un rol parental en relación a su esposa.Al proveer poca atención más allá de su enojo retiene el poder que la valida ( o invalida), la autoridad que dá ( y no dá) permisoa sus acciones.

A través de nuestro modelo de trabajo así como el del psicoeducacional se reconoce la necesidad de proveer una educación básica a los golpeadores acerca de cómo cuidan y de las habilidades de comunicación. Nuestro modelo considera esencial desafiar las expectativas sexistas y las conductas de conrol que a menudo inhiben la motivación masculina para aprender y aplicar esos recursos de manera perseverante y no controladoramente.

El foco principal del tratamiento es la identificación y eliminación de la violencia y de conductas de control, luego el foco de las intervenciones se centra en actitudes y expectativas sexistas. Cada uno de estos estadios del tratamiento requiere elaboración.

Desde este modelo muchos programas para golpeadores ofrecen grupos en los cuales las primeras intervenciones están dedicadas básicamente a la protección de la mujer golpeada. Lo es para que los hombres realicen "planes de seguridad" que minimicen la posibilidad de la continuidad de la violencia.

Los planes de seguridad incluyen respetar los miedos de la mujer y poner límites en la relación, eliminación del uso de alcohol y drogas y cese de toda presión o tácticas intimidatorias, intentan cambiar las planes de la compañera o negarle su posibilidad de contactar a otros.

Tanto los programas para golpeadores como para mujeres golpeadas hacen encuentros con las mujeres golpeadas para informarlas de sus opciones legales y los servicios de refugios y asistencia.

Asimismo la mujer es validada en su percepción de no ser responsable por la violencia del marido y estimulada a cuidar su seguridad tanto como fuera posible.

Además de los planes de seguridad, las primeras intervenciones también incluyen confrontar las muchas maneras en que un hombre intenta negar o compartir responsabilidades por su violencia.

Estas incluyen minimizar la violencia, proyectar la culpa en la compañera, decir que se pierde el control, culpar al alcohol o las drogas o citar causas internas o externas de la violencia. De los miembros del grupo Emerge se espera que realicen un listado de sus razones en común para la violencia y reconozcan cómo cada uno niega sus resonsabilidades. La explicación de "pérdida de control", por ej., es desafiada sobre la base de que los hombres son bastante selectivos en cómo y con quién son violentos.

Algunos hombres nunca dan puñetazos, otros nunca usan armas con sus esposas y sí otras formas de violencia. Que un hombre demuestre cierto control sobre su conducta quiere decir que tiene tanto control como el que quiera ejercitar en la situación.

Debido a la tendencia de los hombres abusivos a reemplazar la violencia física por formas más sutiles de abuso, también se identifican y desafían los otros modelos de control de los hombres.

Esto abarca sus intentos de intimidar o ejercer presión sobre su compañera en su cambio de planes o con dudas que ella pueda tener sobre la relación o la habilidad de él para cambiar.

Tales tácticas de presión típicamente incluyen la falta de sostén económico, el hacer acusaciones o amenazas de infidelidad, tematizar últimatums o fechas para que ella "cambie de idea", utilizar a los niños como aliados en contra de ella y acusarla de no apreciar los esfuerzos que él hace para cambiar.

Emerge ha descubierto que los hombres abusivos se comprometen en "conductas de negociación" con sus esposas y terapeutas acerca de cuánto y cuán rápido debe rennciar a sus conductas abusivas y de control.

Generalmente los hombres quieren hacer "arreglos rápidos" del conflicto con sus esposas. Los cambios iniciales tienden a ser supeficiales y provisorios (dependientes de un reconocimiento inmediato y de las concesiones de las esposas ). A los golpeadores comprometidos con la perspectiva de este tipo de programas se les dá la elección de acompañar su tratamiento o darlo por terminado con el conocimiento de sus esposas.

Las compañeras de un hombre que fracasa en completar el tratamiento son estimuladas a seguir acciones legales de protección si es que aún no lo hubieran hecho. De aquellos hombres que habían sido derivados a tratamiento por orden judicial se informa a la justicia de la interrupción del tratamiento.

Una técnica importante que se usa en varios programas para ayudar a los hombres en las tareas de control son los "diarios". Emerge, por ej., enseña a los hombres a controlarse a sí mismos usando listados de conductas violentas y abusivas. Otros programas usan videos donde muestran estas conductas para sensibilizar a los hombres sobre sus conductas de control. Estos ejercicios no sólo proveen de conciencia sobre la conducta sino también de las contradicciones entre sus intenciones ("quiero que ella me escuche") y las consecuencias (asustarla, empujarla).

Cuando el golpeador ha demostrado su compromiso de abstenerse de la violencia y de las conductas de control, la atención se dirige a sus actitudes, expectativas y sentimientos.

Las actitudes y expectativas de los hombres hacia sus esposas usualmente indican un intento de devaluar y denigrar más que un intento de comprender.

Esto se evidencia en las maneras en que los hombres informan acerca de las interacciones con sus compañeras. Más que informar lo que la mujer dice en el presente, el hombre abusivo caracterizará las acciones y palabras de ella trivializándolas y de manera degradante. Aún cuando los presionen los coordinadores de un grupo para relatar los contenidos de interacción específica, los hombres no pueden hablar de las palabras o quejas actuales de sus esposas, lo que indica un intento de devaluarlas más que de entenderlas.

El proceso de devaluación podemos considerarlo, desde nuestro modelo, como un aspecto fundamental del abuso y la opresión de la mujer.

La devaluación a menudo sirve como una justificación ideológica para la violencia, ya que crea y fortalece actitudes negativas.

Quienes son víctimas de abuso físico suelen no ser tomados en cuenta seriamente. Las actitudes negativas y los estereotipos también crean oportunidades sociales para culpar a las víctimas de la opresión más que para considerar la opresión en sí misma.

Desde nuestro esquema de trabajo debemos asumir un rol activo para interrumpir el proceso de devaluación que se diera en un grupo. Se deben explicitar maneras alternativas y más validantes para interpretar las palabras de la compañera. Al mismo tiempo, la contradicción entre el deseo de los hombres de que sus esposas se sientan cerca de ellos y sus continuos intentos para trivializar a sus esposas, deben ser esclarecidos. Se le puede preguntar a un hombre: "¿cómo puede ella sentirse cercana o querer seguir a su lado si ud la critica y la controla permanentemente?"

Aquellos hombres que hacen cambios en el proceso, atraviesan distints etapas en sus intentos de renunciar al control de sus compañeras.

Corresponden a los 5 estadios del duelo descriptos por Kubler Ross.

En los estadios iniciales, el golpeador alterna entre la negación ( es decir su responsabilidad por su violencia) y el hecho de que no puede controlar la manera en que ella siente, piensa o actúa); rabia ( porque su esposa considera la violencia un problema); y negociación (para sostener algunos elementos de control). Depresión y confusión caracterizan el 4to estadio debido a que muchos hombres no saben cómo sentir o actuar si no son los que están controlando. Es importante que los terapeutas dejen a los hombres sentirse confundidos y al mismo tiempo lo interpreten como una etapa positiva de crecimiento.

Cuando el hombre trata de comprender a su mujer más que controlarla, su renuncia a controlar la conducta lo habilita también a él para pensar distinto acerca de sí mismo.

Una vez que la violencia se ha identificado públicamente, la disparidad que el golpeador ha mantenido típicamente entre su imagen pública y su realidad privada es menos problemática. Su opción será buscar aliados en el intento de mantener su imagen pública ( a expensas de ella) o enfrentar su necesidad de cambio.

Aceptación: etapa en la que no controla la manera en que otros actúan o sienten. Aquí el golpeador está más automatizado para analizar sus expectativas sexistas y confrontar sus propias conductas de control.

Debido a que muchos hombres en este estadio esperan más de sí mismos, la terapia individual o un grupo de apoyo puede ser útil. Sin esta ayuda puede darse que el hombre retroceda a sus modelos más conocidos. Las derivaciones a terapia de pareja también son apropiadas en estos casos, cuando ambos cónyugues están interesados en trabajar la relación y la amenaza de violencia ha sido eliminada. No es indicado en los casos en que la esposa no puede plantear su situación y miedo a una represalia abusiva.

Cuando el hombre abusivo progrese al estadio de aceptación, su futuro depende mucho más de aspectos sociales,y legales que del tipo de intervenciones terapéuticas que reciba.
 
CONCLUSIONES

Los 5 modelos difieren respecto a las causas de la violencia y a las modalidades de abordaje. Las técnicas en sí no son excluyentes pero dan distintos mensajes acerca de la responsabilidad del hombre por su violencia.

Las perspectivas que hablan de la responsabilidad compartida lo hacen a expensas de los derechos y la seguridad de la mujer golpeada.

Otros terapeutas no han escuchado al golpeador que dscribe su violencia como algo que pudiera ser grato.Desafiar persistentemente ese derecho es nuestra responsabilidad fundamental.

 
 
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